El probiótico para niños

Mejora la salud intestinal del niño desde el primer día de nacimiento

El tracto gastrointestinal y la microbiota del recién nacido difieren mucho en relación a una persona adulta. Los primeros años de vida son críticos para la colonización intestinal y el desarrollo de una microbiota saludable y balanceada.

Después del nacimiento, el recién nacido está expuesto a microbios del medio ambiente los cuales inmediatamente colonizan el tracto gastrointestinal.

En los primeros dos a tres años de vida una interacción dinámica ocurre entre las células del niño, el sistema inmune y las bacterias.

Los primeros microbios en colonizar el intestino de un infante son mayoritariamente especies de Bifidobacterias por el parto natural; estas primeras especies en aparecer son críticas y fundamentales para el desarrollo de una microbiota estable y un sistema inmune funcional para la vida.

Varios factores influyen en el desarrollo de la microbiota de una bebé: el parto natural y la lactancia materna se han asociado con efectos beneficiosos y muy importantes para la salud, ya que están relacionados con la colonización, el desarrollo de una adecuada microbiota intestinal e incidencia baja de enfermedades autoinmunes o metabólicas.

Ciertas enfermedades autoinmunes o metabólicas, se han asociado a diversos desórdenes de la microbiota intestinal en infantes; alergias, asma, cólicos y hasta obesidad se relacionan con una microbiota menos diversa o por falta de Bifidobacterias y Lactobacilos en el intestino del bebé.

Los probióticos multiespecie pueden proporcionar a los niños, los microorganismos beneficiosos y necesarios para prevenir enfermedades y restaurar el balance microbiano de su flora intestinal.

Proflora BABY ayuda a restaurar la flora intestinal en el infante y a prevenir enfermedades, desde el primer día de nacimiento*

  • Disminuye los síntomas asociados al Cólico del Lactante: gases, dolor abdominal, llanto intenso.
  • Coadyuva en el tratamiento de la Alergia a la Proteína de la Leche de la Vaca.

Las cepas bacterianas de Proflora BABY son científicamente estudiadas para mejorar la salud intestinal del niño por sus efectos:

  • Efectos Fisiológicos: aumenta la cantidad de bifidobacterias y lactobacillus de manera natural.
    • Regula el tránsito intestinal y la consistencia de las heces.
    • Mantiene la salud intestinal durante la terapia de antibióticos.
  • Efectos Inmunológicos: mejora la respuesta inmune del niño.
    • Disminuye la posibilidad de desarrollo de asma, alergia.
    • Reduce el riesgo de infección y presencia de diarreas virales.
  • Efectos Nutricionales: degrada los azúcares de la leche materna.
    • Mejora la absorción de los alimentos.
    • Promueve el crecimiento del infante.
  • Efectos Metabólicos: regula el balance energético.
    • Reduce la posibilidad de desarrollo de obesidad.
    • Ayuda a descomponer las azúcares provenientes de la alimentación.

Regula el tránsito intestinal y la consistencia de las heces.

Protege de diarreas viráles, reduce el riesgo de infecciones y además mantiene la salud intestinal durante tratamientos con antibióticos.

Proflora BABY se puede administrar desde el primer día de nacimiento.

Disminuye la probabilidad de diabetes o sensibilidad a la insulina en el futuro y reduce el riesgo de obesidad.

Mejora la respuesta del sistema inmune, fortaleciendo las defensas.

 

Modo de uso y preparación

1.- Mezcla un sobre de Proflora BABY en aproximadamente media taza de agua o leche que esté al clima. No se recomienda en bebidas muy calientes ni ácidas.

2.- Déjalo reposar por aproximadamente 1 minuto y revuélvelo bien antes de darlo a tu bebé.

3.- La dosis diaria recomendada es de 1 sobre en una sola toma o dividido en varias tomas.

En este caso es mejor mantener la solución refrigerada y calentarla con la mano hasta lograr una temperatura adecuada. Recuerda, no se debe guardar la solución por más de un día.

4.- Toma en cuenta que la temperatura de la solución debe ser adecuada para que tu bebé pueda tomarla.

5.- Proflora BABY se puede administrar desde el primer día de nacimiento.

Referencias:

* Chassard et al. Probiotics tailored to the infant: a window of opportunity. Cur Opin Biotechnol. 2014, 26:141–147.

* Lu et al. Gut microbiota and the development of pediatric disease. J Gastroenterol. 2015; 50:720-6.

* Matamoros et al. Development of intestinal microbiota in infants and its impact on health. Trends in microbiology. 2013;944: 1-7 4.

The EFSA Journal. 2007;587:1-16.